EEMPA 1037. Actividad n° 4 - 2° AÑO A y C 
Fecha de presentación: a partir del 30-4
Modalidad: en grupos de dos integrantes

Atención: es la misma actividad que está en Classroom. Se sube aquí para los que aún no pudieron ingresar.
2 A: clave de inscripción de classroom: twl5wiy
2 C: clave de inscripción de classroom: oglfvdx

 --------------------------------------------------------------------------------------------------------
-Hasta ahora vimos en las actividades 1 y 2, la estructura de la noticia, su definición y características.
También, trabajamos con clases de palabras (reconociendo sustantivos y adjetivos), y leímos un cuento, “El dragón”, de Ray Bradbury.
La actividad 3, se trató de un cuestionario-juego de repaso.

-En esta actividad 4 vamos a comenzar a leer otro tipo de texto periodístico: la entrevista.

1-Seleccionen una de las siguientes entrevistas para leer y hacer las actividades. La primera es una entrevista a Lionel Messi. La segunda, una entrevista a Roberto Fontanarrosa. (al final de las entrevistas siguen las consignas)



Entrevista 1

Diario de Mendoza - 25/11/2017

En una imperdible entrevista, La Pulga abrió su corazón y habló de todo: Antonela, sus hijos, su vida cotidiana y qué fútbol mira. Un genio por donde se lo mire.
Lionel Messi respondió 16 preguntas que muestran su lado más humano

Lionel Messi está en boca de todos. Más allá de que reciba un premio o no, el jugador del Barcelona sigue maravillando al mundo del fútbol con sus pinceladas.Tras ganar la Bota de Oro por cuarta vez y firmar un resonante contrato hasta el 2021 con el azulgrana, la Pulga fue entrevistada por Diario Marca. El lado más humano de la Pulga, en un imperdible mano a mano.

-¿Qué queda de aquel chico que llegó a Barcelona con 13 años lleno de ilusión?
-La ilusión y las ganas son las mismas. Obviamente, desde entonces ha pasado mucho tiempo y han sucedido muchas cosas, tanto dentro como fuera de los terrenos de juego.
-¿Cómo le cambió la familia, la estabilidad de una relación con Antonela y el nacimiento de sus hijos?
-Es un cambio muy grande en todo. Se empiezan a ver las cosas diferentes, de otra manera, y la verdad es que ser padre es lo más lindo que me ha pasado en la vida. Tener dos hijos y estar esperando otro es fantástico. El primero fue una sensación increíble, el segundo lo mismo y el tercero seguro que será también igual.
-¿Cómo es el día a día con sus hijos? Lo vimos el otro día en una fotografía leyendo un cuento con Thiago...
-Mi día a día se basa mucho en los niños. Por la mañana los llevo al colegio y cuando regreso de entrenar prácticamente ya salimos para recoger a Thiago. Cuando sale del cole intentamos pasar ese rato juntos con Antonela y Mateo hasta la hora de la cena. Los acostamos y no mucho más, intentamos hacer cosas entre nosotros para pasar el tiempo. Todo muy normal en una familia.
-¿Le piden en casa que juegue con ellos al fútbol?
-No son mucho de pedirme que juguemos al fútbol, pero a veces sí lo hacen, incluso Mateo, que es el más chiquito. Thiago ya va a los entrenamientos, pero no son muy de pedir jugar al fútbol.Y cuando lepasás la pelota a Mateo, ¿se la devuelve con la diestra o con la zurda?Con la derecha, los dos son diestros. -¿Cuando llega a casa habla de fútbol con Antonela y sus hijos o es capaz de dejar el fútbol en la puerta de casa y desconectarse por completo?
-Hablamos muy poco de fútbol en casa. Tiene que pasar algo muy concreto en el club o en la selección para que tratemos esos temas en casa.
-¿Qué le preguntan sus hijos? ¿Entienden quién es Leo Messi?
-Mateo, obviamente, todavía no. Él mira raro cuando alguien se acerca a pedir fotos o autógrafos. No lo entiende. Thiago ya empieza a darse cuenta, más o menos, pero no del todo. Le gusta ir a la cancha y ver los partidos, pero todavía no lo comprende del todo. Incluso en casa me ve y me dice Leo Messi, porque es lo que escucha a los amiguitos, todavía no lo entiende del todo.
-¿Qué hará en el futuro, será entrenador o más bien se ve viviendo tranquilo y jugando al golf?
-No sé qué haré. Hemos hablado varias veces en la familia sobre en qué ocuparé mi tiempo una vez se acabe mi carrera de futbolista, pero es algo que no tengo definido. Siempre dije que como entrenador no me veo, no lo siento. Cuando pasen unos años igual cambio, pero hoy por hoy no me veo. No sé, todavía me quedan varios años de carrera y luego ya veremos. Cuando se acerque el final algo se irá perfilando.Algún compañero suyo me comentó que está "cuadrado". -¿Es más un trabajo físico que sigue o es fruto de la alimentación?
-No hago nada especial. Me cuido la comida desde hace años. Después trabajo el fortalecimiento de los isquios y poquitas cosas más, no soy de mucho gimnasio.
-¿Le gusta cocinar?
-No, en realidad nunca me puse. Sería capaz de hacer algo, pero no me he puesto.Dígame algo que haya borrado de su dieta muy a su pesar.-El chocolate. Es lo que más me cuesta. Incluso ahora, de vez en cuando peco con el chocolate.
-¿Sigue siendo la siesta algo sagrado para usted?
-No, ya no y la verdad es que la extraño. Cuando estamos concentrados es el único día en que hago siesta. Ahora ya no tengo tiempo, con los niños se terminaron las siestas.
-¿Ve muchos partidos?
-Sí, me gusta mucho ver fútbol. Lo sigo bastante.
-¿Sigue por televisión alguna competición en especial?
No, lo miro todo en general. Obviamente, los partidos de la liga de España, de Inglaterra y el fútbol argentino, aunque por los horarios me cuesta más. Sigo todo un poco.¿La Liga francesa también? Sí, claro. Y ahora un poco más.
-¿Es fácil ser Leo Messi?
-Soy una persona normal que intento hacer una vida familiar. Sí que es verdad que muchas veces me gustaría pasar más desapercibido y hacer una vida normal, sin pensar en que todo el tiempo están mirando todo lo que hago.


Entrevista 2


28/04/2013 - Clarín.com Revista Ñ Literatura

ENTREVISTA ROBERTO FONTANARROSA: “El humor da otro aire”

A una semana de cumplir 60 años, Fontanarrosa parecía más afianzado que nunca en su estilo: el tono paródico, el fútbol, el absurdo, los códigos populares. Pocas horas antes de clausurar el III Congreso Internacional de la Lengua Española en Rosario, el escritor y humorista hablaba de sus gustos e influencias.

"Mirá lo que son estos ladrillos”, dice Fontanarrosa y levanta, con esfuerzo, uno de los dos tomos de los Cuentos Reunidos, que le editó hace muy poco Alfaguara, en España. El Negro –así elige firmar los mensajes de correo electrónico, así lo presentan sus amigos de Rosario– maneja con su auto hasta su estudio, cuyas coordenadas ofrece él mismo a los recién llegados. “Ahí enfrente, vive Landucci, y a la vuelta está la casa de Aldo Pedro Poy”, dice, y menciona a dos antiguas glorias de Rosario Central. En su biblioteca conviven, sin inconvenientes, Borges, Galeano, Boris Vian y, entre una y otra cosa, por ejemplo, una biografía de Amadeo Carrizo. Hay varias fotos familiares, una junto a Joan Manuel Serrat, una imagen –de pantalones cortos y camisetas transpiradas– junto a Jorge Valdano y una más, rodeado de sus colegas dibujantes. El rostro severo, finalmente, con anteojos impersonales, de Woody Allen, cerca de su computadora.

Fontanarrosa acomoda algunos papeles con los que cerrará –hoy– el III Congreso Internacional de la Lengua Española y mientras se prepara para la entrevista, insiste con la contundencia de los libros editados en España. “No sé quién puede comprar uno y menos aún quién puede tener paciencia para leerlos íntegramente”, aventura. Los libros –que no contienen los cuentos de su último trabajo, Usted no me lo va a creer – no se venden en el país, donde la prioridad sobre la palabra de Fontanarrosa la tiene Ediciones De la Flor. “En España se asombraban por la cantidad de material. Pero es que ellos imprimen en dos meses lo que yo escribí durante treinta años”, dice.

Mucho se ha hablado del humor y la parodia como naves insignes de la literatura de Fontanarrosa. Poco se ha dicho, en cambio, de su oído absoluto para el rescate de ciertos registros de la lengua popular. Alguien ha mencionado que en uno de sus cuentos de fútbol, un delantero de sobrenombre Lalita, padece un baile de la defensa contraria. Solo contra todos, va y viene, sin alcanzar la pelota que se prestan los rivales. “No te enloquesá Lalita”, le grita entonces un compañero, desde el fondo de la cancha. Y está bien. En la urgencia de un partido, ningún recio defensor podría decir: “No te enloquezcas, Lalita” con algún convencimiento, y eso lo sabe el escritor que elige poner el lenguaje, entonces, al servicio de lo que cuenta. En otro relato, “El cielo de los argentinos”, el que está haciendo el asado, acosado por el hambre, sacude las brasas y le grita a un recién llegado: “Traete un salamín, ¿querés?”. Ese querés, excede el pedido o el favor, es una orden disfrazada: la manera de exigir de quien está llevando adelante el asado para los demás.

-¿Cómo acostumbra al oído para captar eso?
-Están como grabadas esas charlas que uno escucha durante años. Se trata de prestar atención no sólo para captar el lenguaje, sino para reproducirlo y lograr que el lector, después, se sienta involucrado. Pero, de todas formas, la situación tiene que estar en función de una anécdota.

-La identificación como primera capa de la cebolla.
-Y... sino quedaría en algo costumbrista, nada más. La intención es encontrar un plus en el relato. Una cosa que tenga otro guiño. Sueño de barrio, por ejemplo, que era el cuento ese donde un pibe sueña que ha tenido relaciones sexuales con una amiga del club, y él se lo cuenta a los amigos, y va en cana. A mí me parece que el plus es que en ningún momento el chico dice: “Che, pero esto fue un sueño”. No, él lo que dice, en su defensa, es: “Ella me provocó”. Todos toman el sueño como si fuera algo real. Tal vez se trate de eso: un lenguaje fácil de identificar en una situación de conflicto.

-Un conflicto que se suele resolver a través del humor.
-Es que me parece un buen mecanismo, algo que a mí me sale de manera natural. De otra forma, no lo podría hacer: es un rasgo personal, no tengo intenciones de resignar el humor. A pesar de que yo arranco, en lo posible, si la encuentro, de una situación dramática, de una situación de conflicto. Lo que pasa es que después la resuelvo con un tono de humor, tal vez podría continuarla más dramáticamente, pero a mí me parece que el humor da otro aire.

-Leí que unos veinte años atrás había pensado en una novela que no hiciera pie en el humor...
-El mundo ha vivido equivocado era el comienzo de una novela. Y después me empantané, y quedó el cuento. Es que, para avanzar, necesito saber cómo termina un relato. Hay otros que no. El gordo Soriano decía que no: él arrancaba. Yo necesito saber cómo termina.

-Borges decía que, de un cuento, él sabía el principio y el final:lo que no sabía era lo que sucedía en el medio.
-Yo necesito también eso. Cuando tengo un determinado porcentaje de datos para sentarme a escribir un cuento, un 35 por ciento por ejemplo, sé que el resto va a ir apareciendo. Pero, repito, siempre y cuando sepa hacia dónde voy.

-Volvamos a la cuestión del humor. El humor le permite, en un tono glamoroso, describir a una madre viciosa que al besar al hijo, por las noches, destila aliento a ginebra.
-Está escrita con mucho cariño esa madre. Era un poco el concepto, la idea: una madre amorosa llena de vicios. Ahora, las cosas que me pasaron con ese cuento. Mi vieja, que tiene ochenta y seis años y siempre ha sido una mina bárbara, con un sentido del humor formidable, me dice: “¡Negrito!, me habló Lolita, me dijo que escribiste un cuento hermoso sobre mí”. Después, me llama una vecina. Una vecina que tenía un vivero, y me dice: “Robertito, vos sabés que yo la conozco mucho a Rosita, pero nunca pensé que fuera así”.

-El músico uruguayo Jaime Roos se define como un agradecido porque tiene pasión por cosas –el fútbol, el barrio Sur de Montevideo, la murga– que son populares. Dice que no tiene que esforzarse para lograr complicidad con la gente. ¿Le pasa algo parecido?
-Yo digo exactamente lo mismo. Si a mí me gustara el béisbol, escribiría sobre béisbol. Y claro, me leerían cuatro personas. No podría escribir sobre rugby: no entiendo un carajo de rugby. Y es cierto, hay como una coincidencia entre los gustos de mucha gente y los míos: el fútbol, la música popular. No soy un conocedor ni me atrae la música clásica. Asocio la música clásica con un duelo nacional, porque cuando era chico, cada vez que había duelo nacional, en la radio ponían música clásica. Ahora, lo del fútbol es un fenómeno.

-Pero hasta los años 80, casi no había literatura sobre fútbol. En cambio, Julio Cortázar, Osvaldo Soriano, Juan Sasturain, ya habían escrito sobre boxeo.
-Es que la situación de conflicto del box, el marco dramático de dos tipos metidos adentro de un ring cagándose a trompadas, esa tensión, es insuperable a nivel narrativo. Yo no era precisamente un buscador de libros en mi adolescencia, pero no había una literatura de fútbol proporcional a lo que significa el fútbol en la Argentina. ¿Qué autores leí que escribieran sobre fútbol cuando yo era un joven? Los periodistas deportivos, no había otra cosa.

-Usted le hizo un homenaje al periodista Osvaldo Ardizzone en un cuento.
-Ardizzone tenía una intención literaria muy manifiesta. El Veco, también. Dante Panzeri o Pepe Peña, escribían muy bien. Ahora es distinto, hay una gran producción también de escritores. En la Feria del Libro, todos los años, pienso que tendría que juntar todos mis cuentos de fútbol en un solo libro. Porque muchas preguntas de la gente vienen por ahí. O vienen a firmar un ejemplar y te dicen: “Yo soy cuervo”, “Yo soy quemero”. Y por ahí no son lectores habituales: leen porque se trata de fútbol. (…)

2-Jutifiquen por qué eligieron la entrevista.
3- Identifiquen tres temas de los que se habla.
4-Resuman con sus palabras una parte del texto que les haya interesado; una idea, una frase, etc.
5-Reconozcan las siguientes partes: diario o revista donde se publicó, título, introducción y presentación del entrevistado.
6-¿Sobre qué personaje les gustaría leer una entrevista? Busquen en internet si hay alguna y aclaren si la encontraron y en qué sitio.  


Comentarios